Crema catalana proteica: la receta con whey

Crema catalana proteica: la recepta amb whey

Cuando decidimos cuál sería el primer sabor de Quota Vita, no dudamos mucho. La crema catalana es de casa. Es el almuerzo de domingo en casa de la abuela, es San José, es la cucharita rompiendo la costra de azúcar quemado. Crecí con ese gusto, y cuando monté una empresa de whey aquí, en el Maresme, quería que el primer sabor explicara de dónde soy. Hoy cierro el círculo: cojo el postre que inspiró el sabor y lo vuelvo a convertir en un plato de verdad, hecho en casa, con un añadido de proteína.

Por qué la crema catalana se presta a hacerla proteica

De base, la crema catalana ya parte de ingredientes que aportan proteína de manera natural: yemas de huevo y leche. La textura cremosa y el dulzor medido hacen que acepte bien un añadido de whey sin desvirtuarse. No inventamos nada. Cogemos una receta de toda la vida y la acercamos un poco más a cómo muchos queremos comer hoy: el mismo sabor de siempre, con un poco más de proteína en el plato.

El truco, y ya te lo adelanto, es respetar la crema. La proteína entra al final, con cuidado, para que la crema siga siendo crema.

Ingredientes (para 4 raciones)

  • 500 ml de leche
  • 4 yemas de huevo
  • 80 g de azúcar (más un extra para quemar la parte de arriba)
  • 25 g de Maizena (almidón de maíz)
  • La piel de un limón (solo la parte amarilla, sin la blanca)
  • 1 rama de canela
  • 2 cucharadas de wHEY Quota Vita sabor crema catalana

Si quieres el sabor de canela y limón bien limpio, también puedes usar wHEY Quota Vita neutra y dejar que la canela y la piel de limón hagan todo el trabajo aromático. Ambas opciones funcionan.

Preparación paso a paso

  1. Infusiona la leche. Pon la leche en un cazo con la piel de limón y la rama de canela. Caliéntala a fuego medio hasta que empiece a humear, justo antes de hervir. Apaga el fuego, tapa y deja infusionar unos 10 minutos. Después retira la piel y la canela.

  2. Prepara la base. En un bol, mezcla las yemas con el azúcar hasta que quede una pasta clara. Añade la Maizena y mezcla bien para que no queden grumos.

  3. Únelo. Vierte poco a poco la leche infusionada y todavía tibia sobre la mezcla de yemas, sin dejar de remover.

  4. Espésalo. Vuelve a poner todo en el cazo a fuego bajo. Remueve de manera constante con unas varillas hasta que la crema espese. Ten paciencia y no subas el fuego: debe quedar napada, brillante, sin llegar nunca a hervir fuerte.

  5. Incorpora la proteína fuera del fuego. Este es el paso clave. Retira el cazo del fuego y deja que la crema baje de temperatura un par de minutos. Cuando ya no queme, añade la wHEY Quota Vita y mezcla con las varillas hasta que quede bien integrada. Si la incorporas con la crema demasiado caliente, la proteína se puede cortar y quedará una textura granulosa. Fuera del fuego y con calma, queda fina.

  6. Reposa. Reparte la crema en cuatro cazuelitas, cúbrelas con film tocando la superficie para que no haga costra y déjalas en la nevera un mínimo de 2 horas.

  7. Quema el azúcar. Justo antes de servir, esparce una capa fina de azúcar por encima de cada cazuelita y quémalo con un soplete o con un hierro de quemar bien caliente hasta hacer la costra dorada y crujiente. Haz este paso al momento: la gracia es que la costra cruja y la crema de abajo esté fría.

Trucos para que salga fina

  • El fuego, siempre bajo. La crema catalana se trabaja con paciencia. Un fuego demasiado fuerte corta las yemas y deja grumos.
  • La proteína, nunca con la crema hirviendo. Es el error más fácil. Deja bajar la temperatura antes de incorporar la whey.
  • Versión más ligera. Si la quieres menos densa, usa leche semidesnatada y baja un poco el azúcar de la base. La costra quemada de arriba ya aporta suficiente contraste dulce.
  • ¿Sin soplete? Puedes gratinarla unos segundos bajo el grill del horno bien fuerte, vigilándola de cerca porque el azúcar se quema rápido.

Qué es, sin florituras

Que quede claro: esto es un postre. Bueno, casero, hecho con gusto, con un poco más de proteína por el hecho de incorporar la whey. No es un sustituto de comida ni ninguna solución milagrosa. Es un capricho que puedes permitirte dentro de una alimentación variada. Para mí, que pasé de 120 kg a volver a sentirme bien, la clave nunca fue prohibirme las cosas que me gustan. Fue encontrar la manera de disfrutarlas con un poco más de cabeza.

Si la haces, me encantaría verla. Etiquétanos y enséñanos tu costra de azúcar quemado. Y si quieres el sabor sin ponerte a cocinar, ya sabes que lo tienes en quotavita.com.

Gerard, fundador.