Los pancakes de proteína tienen fama de salir mal. O quedan como una torta seca que se te hace una bola en la boca, o se pegan a la sartén y acaban siendo unos huevos revueltos con sabor a vainilla. Entonces decides que no valen la pena y vuelves al desayuno de siempre.
La buena noticia es que no es culpa tuya. La proteína en polvo se comporta diferente a la harina, y si la tratas como si fuera harina, te castiga. Con cuatro normas sencillas salen esponjosos, se giran enteros y te esperas con ganas por la mañana. Esta es la receta base.
Por qué vale la pena hacerlos en casa
Un desayuno con proteína te ayuda a llegar mejor a la mañana sin que te vuelva el hambre demasiado pronto, y la proteína de suero de leche es una manera sencilla de sumarla. Hacérelos en casa tiene dos ventajas sobre los que venden preparados: sabes exactamente qué le pones y te los adaptas al gusto. No hace falta ninguna mezcla especial de bolsa. Con un huevo, un plátano, copos de avena y una medida de proteína ya los tienes.
Los ingredientes de la receta base
Para una ración (salen tres o cuatro pancakes medianos):
- 1 huevo.
- 1 plátano maduro, cuantas más manchas negras en la piel mejor, porque da dulzor sin añadir azúcar.
- 40 g de copos de avena (unos cuatro cucharones).
- 1 medida de proteína Quota Vita, la cuchara dosificadora del bote.
- Una pizca de levadura en polvo (opcional, pero es lo que los hace subir).
- Un poco de aceite o mantequilla para untar la sartén.
Si lo quieres más líquido, le añades un chorrito de leche o de bebida vegetal. Si lo quieres más consistente, le pones menos plátano.
Paso a paso
- Tritura los copos de avena hasta que queden como una harina. Con una batidora de vaso o de brazo tienes suficiente. Este paso es el que evita que queden grumos y que la textura sea basta.
- Añade el huevo, el plátano, la proteína y la levadura, y bátelo todo hasta que la masa quede fina. Déjala reposar cinco minutos para que la avena beba líquido y espese un poco.
- Calienta la sartén a fuego medio, nunca fuerte. Aquí es donde se pierden la mayoría de pancakes de proteína: con fuego fuerte, la proteína se quema por fuera y queda cruda por dentro. Mejor poco a poco.
- Unta la sartén con muy poco aceite o mantequilla y échale un cucharón de masa por pancake. No los hagas grandes: cuanto más pequeños, más fácil es girarlos.
- Espera hasta que salgan burbujitas en la superficie y los bordes se vean hechos. Entonces, y no antes, gíralos. Un minuto más por el otro lado y ya están.
Los trucos que lo cambian todo
El primero es el fuego medio. Con prisa y fuego fuerte no salen nunca bien, porque la proteína no aguanta el calor fuerte como la harina. El segundo es la paciencia a la hora de girarlos: si lo intentas antes de que el pancake esté hecho por debajo, se rompe y te desanimas. Espera las burbujas. Y el tercero es no pasarte de proteína pensando que cuanto más, mejor. Una medida es suficiente. Si pones dos, la masa queda seca y esponja menos, porque el suero de leche chupa el líquido y, en exceso, se queda toda la humedad.
Variaciones según el día
Sabor crema catalana. Nuestra proteína de crema catalana ya hace el trabajo sola: salen unos pancakes que recuerdan el postre de toda la vida. Un poco de canela por encima y listos.
Más proteicos sin secarlos. En lugar de poner más proteína, le añades una clara de huevo a la masa. Smas proteína y, además, esponjan más.
Por encima. Yogur natural, fruta fresca, un chorrito de miel o una cucharada de crema de cacahuete. Aquí ya va a gustos.
Sin plátano. Si no te gusta el plátano, lo puedes cambiar por compota de manzana sin azúcar. Hace el mismo trabajo de aportar dulzor y humedad.
Qué son, de verdad, unos pancakes de proteína
Seamos honestos. Unos pancakes de proteína no son un alimento mágico ni un capricho sin consecuencias. La proteína que aporta la ración depende de los ingredientes que le pongas, y el grosor lo marcan sobre todo el plátano y la avena. Son un desayuno completo y equilibrado, no un truco para adelgazar.
Lo bueno es que es un desayuno con proteína que te gusta de verdad, y lo que te gusta es lo que sigues haciendo. Yo pasé de 120 kilos a estar en forma, y lo que me funcionó no fue el suplemento más estricto ni la etiqueta más agresiva. Fue encontrar maneras de comer bien que no me costaran, que tuvieran buen sabor y que me recordaran a casa. Por eso hicimos la proteína con sabores de aquí, de crema catalana y de horchata, hecha en el Maresme. Unos pancakes bien hechos por la mañana, con un sabor que te apetece, dejan de ser una obligación y pasan a ser el motivo por el que te levantas con ganas de desayunar. Y esa es la clave.
Gerard, fundador.