Horchata proteica casera: la receta de verano con whey

Orxata proteica casolana: la recepta d'estiu amb whey

De pequeño, el verano tenía un sabor muy concreto: un vaso de horchata bien fría después de la playa. Cuando decidí cuidarme de verdad (venía de pesar 120 kilos y reconstruí mi forma de comer alrededor de la proteína), pensaba que eso significaba renunciar a estas cosas. Con el tiempo entendí que no: quería decir repensarlas. Esta es la receta que hago en casa cada verano: una horchata proteica casera que conserva el sabor de siempre y te ayuda a alcanzar la proteína del día sin que parezca un trámite.

Por qué la horchata y la proteína no están reñidas

La horchata es una bebida tradicional hecha de chufa, valenciana de origen y muy apreciada en Cataluña. Es refrescante, es nuestra y es lo que apetece cuando hace calor. El "problema": la versión tradicional es sobre todo dulce y aporta poca proteína. Y cuando intentas comer más, parece que la única opción sea dejar la horchata en la barra y beberte un batido que sabe a laboratorio.

Yo no fundé Quota Vita para aceptar este trato. Hacemos whey con sabores de aquí porque me negaba a sonar como una marca de suplementos extranjera: la horchata y la crema catalana forman parte de nuestra identidad, de los sabores catalanes que nos definen.

La receta rápida (la que hago entre semana)

La versión de cada día: dos minutos y ninguna excusa. Cantidades para un vaso grande.

Ingredientes:

  • 250 ml de bebida de horchata comprada, bien fría (o leche o bebida vegetal, si prefieres controlar el azúcar)
  • 1 dosificador (30 g) de whey de sabor neutro
  • Media cucharadita de canela
  • Un poco de piel de limón rallada
  • Un toque de vainilla (opcional)
  • 3 o 4 cubitos de hielo

Cómo se hace:

  1. Pon primero el líquido bien frío en la batidora, luego los cubitos de hielo, la canela, el limón y la vainilla.
  2. Añade el whey al final, sobre el líquido. Nunca al revés: si lo pones primero, se pega al fondo.
  3. Tritura brevemente, unos 15 o 20 segundos, justo hasta que quede homogéneo y con un poco de espuma.

Con 30 g de whey concentrado al 80% de proteína, cada vaso te da unos 24 g de proteína. Sobre el dulzor: la bebida de horchata comprada ya viene endulzada y no hace falta añadir nada. Con leche o bebida vegetal, endulza a tu gusto: la canela y la vainilla hacen mucho trabajo.

La versión auténtica, con chufa

Cuando tengo tiempo, sobre todo los fines de semana, hago la base como se ha hecho siempre. Deja la chufa en remojo toda la noche con abundante agua. Al día siguiente, escúrrela, tritúrala con agua bien fría y cuela la mezcla con un paño fino o un colador de malla fina, apretando bien. Endulza, refrigérala bien fría y entonces sí: mezcla un vaso de esta base con los 30 g de whey, con el mismo orden de siempre (líquido primero, whey al final, triturado breve).

Es más trabajo, pero el resultado no tiene comparación. Una sola advertencia: la base de chufa casera es realmente fresca, así que bébetela el mismo día.

Para que quede como debe quedar

La técnica es la misma que explico en la receta base de cómo hacer un batido de proteínas cremoso, y aquí todavía importa más: la horchata pide textura fina y frío de nevera. Tres puntos marcan la diferencia:

  • Todo bien frío. Líquido de nevera y cubitos de hielo. Una horchata tibia no es horchata.
  • Triturado breve. Si bates demasiado tiempo, calientas la mezcla y sube demasiada espuma. Quince segundos y basta.
  • Sírvela enseguida. Es una bebida para beber al momento, no para guardar hasta mañana.

Cuando la tomo yo

Dos momentos. Después de entrenar, cuando sales con calor y el cuerpo pide algo frío: hidrata, refresca y te resuelve la proteína del momento. Y como merienda de verano, que es como la tomaban nuestros padres, pero con un vaso que ahora también suma. A mí me soluciona las tardes de julio en las que un batido caliente de cacao no te lo planteas ni de broma.

Si te gusta esta forma de cocinar la tradición, el siguiente paso natural es la crema catalana proteica, nuestra otra receta de bandera. Misma idea de fondo: no elijas entre lo que eres y lo que comes.

Gerard, fundador.